jueves, 8 de agosto de 2013

Cuna convertible o mueble transformer

Los bebés se hacen mayores y dejan de ser bebés. Desgraciada o afortunadamente, según te gusten los niños muy pequeños, en plan muñeco, o te gusten los que interaccionan más, tipo Furby.
Yo prefiero cuando ya andan y empiezan a hablar, están supergraciosos. Son más movidos y dan más trabajo, además de los sustos por golpes y caídas, pero yo por lo menos los disfruto más.

Son varios los signos o motivos por los que un día te das cuenta de que tu bebé ya ha dejado de ser tu bebé y ahora es tu niñito o tu niñita, o como ellos dicen:
- Yo ya no soy pequeño, soy mayor!

Uno de los acontecimientos que marcan el fin de una etapa para dar paso a la siguiente y en la que hemos estado inmersos hace poco en casa, es la de pasar a tu hijo de la cuna a la cama. Puede producirse por problemas de espacio (el niño ya no cabe en la cuna) o por que él mismo lo pida o veas tú que lo necesita. 

Y ahora a comprar una cama o incluso una habitación nueva!
Si ya eres padre o ya has comprado la cuna para tu bebé, esta información te llega un poco tarde. Pero si todavía no tienes los muebles para tu futuro hijo que sepas que hay una opción muy interesante, que por cierto, es la que sabiamente eligió mi mujer.
Se trata de una cuna convertible, o como yo lo llamo, un mueble transformer.
Es un mueble que tiene una cuna, bastante amplia por cierto, lleva también una cajonera al lado de la cuna y en la parte de abajo puede tener una cama o más cajones. Encima de la cajonera lleva un cambiador. 
Por lo menos el modelo que tenemos nosotros es así.


Cuando llega el momento de pasar al niño a la cama se desmonta todos y se convierte en una cama (creo que de 90x190 cm), un cabezal, una mesa escritorio (gigante), una cajonera y una mesita de noche. Vamos, la habitación completa. Tan sólo tienes que comprar el colchón para la cama.
Y tu hijo tiene habitación hasta que se vaya de casa!

Seguramente estarás pensando que será un mueble muy caro. De hecho si que es caro pero si lo piensas bien y haces números, a la larga sale más económico que comprar la cuna y el sinfonier (que es como una cajonera pero más grande y alta) y después la cama, el escritorio y los demás muebles. 

Espero que la información te haya sido de utilidad. 
Nosotros estamos muy contentos con la adquisición. De hecho a nuestro segundo hijo también le compramos un mueble transformer.
¿Conocías ya los convertibles? ¿Tus hijos son de cuna o de convertible?

domingo, 4 de agosto de 2013

De cumpleaños y fondant.

Uno de los pocos acontecimientos sociales a los que suele acudir un Padre del Siglo XXI es, sin duda alguna, a las fiestas de cumpleaños de los amiguitos, compañeros de cole o vecinos de nuestros hijos.
También están los de los hijos de tus amigos, que son los mejores. Desde la llegada de los pequeños no se dispone de mucho tiempo para quedar con amigos y si ellos también tienen hijos se necesita casi un milagro para poder hacer coincidir los horarios de todos, que alguno de los niños no esté enfermo y un sinfín de condicionantes que surgen para evitar ese reencuentro tan deseado.

Porque siendo sinceros, cuando un día tu hijo te dice:
- Me han invitado a un cumple!
Enseguida se te tuerce el gesto, y le preguntas:
- Y de quien es el cumple?
Por preguntar algo, porque salvo dos o tres amiguitos, al resto no le pones ni cara ni nombre, tienes que esperar a que tu mujer te de más pistas sobre el cumpleañero y sobre sus padres, en plan:
- Si hombre, Luisito, ese niño rubio con las piernecillas muy flacas, que su padre tiene un BMW y su madre es muy simpática aunque un poco falsa, cuando los veas seguro que caes.
Ya te han fastidiado el sábado por la tarde, justo el día que juega el Madrid, otro motivo más para ir "desganao".

El día del cumple es un fastidio, si tienes suerte y ya habéis comprado el regalo, te ahorras un viaje deprisa y corriendo a un masificado centro comercial, con la consiguiente bronca con la jefa del tipo:
Tú:
- Siempre lo dejamos todo para el último día.
Ella:
- Ah, pues haber ido tú a comprar el regalo.
Tú:
- Yo? y cuando quieres que vaya si entre semana estoy trabajando.
Ella:
- Y yo que te crees que hago todos los días?
.....

Una vez conseguido el dichoso regalo y con un cabreo considerable, llegas al lugar de los hechos, atiborrado de gente, en donde a la mitad solo la conoces de hola y adiós y a la otra mitad no la has visto en tu vida, y en el que tienes que pasar las siguientes horas sin parecer un marginado social, que es lo que según tu mujer parecías en el último cumple al que fuiste, y todo por sentarte en un rincón a beber cerveza y a comer gusanitos sin hablar con nadie.

Superada la prueba y ya medio integrado entre el grupo de los adultos llega el momento cumbre del evento: soplar las velas.
Ahí es cuando te quedas flipado al ver salir una tarta de cumpleaños como si fuese un dibujo pero en 3D, con los personajes de las películas o las series de dibujos.
Los niños alucinan con la tarta de los Cars, o de Calliou o del personaje preferido del homenajeado. Y tú con ellos.

Y le preguntas a tu mujer: 
- ¿Y eso se come?
Tu mujer te contesta:
- Pues claro, los muñecos y la capa de encima de colores están hechos de fondant.

Alucinas hasta que te sirven un trozo, consigues partir un poco de ese material de vivos colores pero desconocido para ti, con esa cuchara de plástico inofensiva hasta en las manos de Anibal Lecter, y te lo llevas a la boca. 
Lo primero que te viene a la mente cuando consigues despegar el trozo de fondant de tus muelas sin que se te vayan los empastes detrás es, dios mio, que cosa tan empalagosa!
Después te metes otro trozo en la boca, a ti, con lo goloso que eres no es posible que se te resista una tarta, y menos ésta con lo bonita que es. Pero es imposible, el fondant dichoso no hay quien se lo coma y el bizcocho que hay debajo se ha quedado más seco que la suela de un zapato.
Con lo buenas que estaban las tartas que hacían nuestras madres para nuestros cumpleaños, la típica de galleta y chocolate, o bizcocho con chocolate. Estéticamente no eran nada del otro mundo pero estaban deliciosas.

Pero bueno, ahora interesa más lo visual, hasta en las fiestas de cumpleaños de los pequeños y aunque nos gastemos un dineral en la dichosa tarta.

Y tú, prefieres las tartas de toda la vida o te has pasado a la moda fondant?


lunes, 22 de julio de 2013

Bienvenid@ al club


Bienvenid@. 
Mi nombre es Alberto, soy de Alicante, donde vivo con mi mujer Ana y mis hijos, Andrea y Álvaro. Y ellos, mis hijos, son los culpables de que me haya puesto a escribir este blog.

Mi vida ha cambiado mucho desde que nació Andrea en el año 2010, fecha muy señalada en el calendario futbolístico español ya que ese año ganamos el Mundial de fútbol por primera vez en la historia.
En el año 2012 ganamos la Eurocopa por segunda vez consecutiva y nació Álvaro (mi segundo hijo, también consecutivo) y en el año 2014 jugaremos el Mundial en Brasil
¿Ganaremos nuestro segundo mundial? Es posible. ¿Tendré mi tercer hijo? Espero que no, por el bien de mi salud y de mi maltrecha economía.

Me interesa mucho la tecnología, internet, las redes sociales...
También me gusta mucho el mar. Antes, cuando tenía tiempo libre, practicaba deportes naúticos: kayak, remaba en un falucho, empecé con el kitesurf (pero nació Álvaro y lo aparqué, es un deporte al que le tienes que dedicar mucho tiempo, sobre todo si estás aprendiendo).


Kitesurfistas en Playa Lisa de Santa Pola (Alicante)

Me encanta leer, y ahora un poco menos el cine, hace tiempo que no veo una película de las que enganchan (bueno, hace tiempo que no aguanto hasta el final de una peli sin dormirme).
Y la música, desde rock a heavy (no muy duro) pasando por grunge y algo de reggae. Aunque lo que más escucho ahora son los Cantajuegos.
Hablaré de todo ello en este blog y te contaré mis experiencias por si tú también eres un padre del siglo XXI y te pueden servir de ayuda. 

Espero verte por aquí y que me hagas llegar tus comentarios, tanto buenos como malos, y toda sugerencia será muy bien recibida.